Invierno

Era invierno y hacía sol. Daba uno, dos, tres pasos y los volvía a contar de nuevo. Caminaba por las aceras abarrotadas de gente, sin su abrigo, sin bufanda y sin su gorro. Que haga sol no significa que haya calor,  pero ella esperaba a que si, como si una fuerza extraña fuera a penetrar sobre su cuerpo.

Llegaba lejos contando solamente tres pasos. Quien diria que con tres pasos se puede caminar por ciudades enteras!

Cuando llego a la playa vio el reflejo del sol en el agua, un sol inmenso la espera para calentarla en las tórridas aguas que estaba buscando. Cuando se sumergió en ellas sintió como el frío traspasaba su piel, sus huesos hasta sus células.

 

No pudo salir de ahí, se le acabaron las fuerzas y decidió dejarse llevar por el oleaje hasta el punto en el que sol y el agua se funden en uno. No era como lo había planeado pero fue la mejor, la más heroica de sus hazañas aunque nadie más que ella lo sabría.

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